Su Tienda de libros para el despertar de la mente y la consciencia
Free Call +34 666269517
La ordenación del sistema monetario y el sistema financiero internacional

La ordenación del sistema monetario y el sistema financiero internacional

Debemos recordar que el maestro de Bernard Mong Tse había edificado la tesis de que el Nazismo y el Militarismo Japonés habían sido experimentos implementados por el centro consciente del lado de la oscuridad que usó a unas determinadas sociedades esotéricas para ello, pero sucedió que aquellas sociedades esotéricas estaban controladas por otra sociedad del mismo tipo y dotada de un nivel superior de evolución de sus miembros.

Esta última sociedad secreta tenía el propósito de crear el complejo científico, industrial y militar que se convertiría en el verdadero gobierno de los Estados Unidos y de una parte muy relevante de los países industrializados. Mientras tanto el conjunto del mundo sólo podría regirse por el esquema de la guerra fría entre dos bloques políticos y militarse que se sustentarían en dos ideologías antagónicas hasta el punto de que darían lugar al par de cuernos del Diablo más potente de la historia de la humanidad.

De acuerdo con esta tesis la estrategia del centro consciente del lado de la oscuridad era crear los totalitarismos de izquierdas y derechas como un par de cuernos del Diablo transitorio con objeto de alcanzar el par de cuernos definitivo que serían los dos bloques protagonistas de la guerra fría que tendría una duración de más de medio siglo. Es evidente que este último par de Cuernos del Diablo tendría la posibilidad de absorber cantidades ingentes de energía mental a centenares de millones de seres humanos que habrían venido al mundo a lo largo del Siglo XX.

Mientras tanto sucedería que, a medida que se fuera incrementando el porcentaje de niños y niñas que vendrían al mundo llevando dentro un potencial elevado de evolución de la conciencia y el impulso a elegir el lado de la luz de la energía, también sucedería que un porcentaje relevante de estas criaturas se autodestruirían, cuando llegaran a la edad adulta, por causa del alcohol, el tabaco, las drogas, la promiscuidad sexual, las psicosis y la marginalidad.

La tesis del maestro de Bernard Mong Tse podría ser contemplada como una cadena de delirios del nivel más alto aunque dotados de una cierta coherencia hasta el punto de que, todos ellos, obligan a encogerse de hombros a las personas inteligentes que tienen la mente mínimamente despierta.

Es sabido que los delirios de este tipo sólo anidan en las cabezas de los locos geniales de los que hay muy pocos y todos ellos dan lugar a las historias clínicas más suculentas que se conservan en los archivos de los hospitales psiquiátricos. También es sabido que algunos delirios geniales han dado lugar a grandes negocios en el momento que ha habido alguien que ha tenido la ocurrencia de usarlos para conformar el guión de una super-producción del género de la ciencia-ficción del tipo de “La Guerra de las Galaxias”, “Matrix”, etc.

Hay que explicar, en este momento, que han sido bastantes los historiadores que han demostrado que la cabeza de las temibles SS y el Partido Nazi era una sociedad secreta de tipo esotérico que vivía obsesionada con la captura del “Santo Grial”, “La Lanza de Longino”, “El Arca de la Alianza”, “La Mesa de Salomón” y determinados fetiches de la mitología germánica que les permitirían edificar una nueva religión adecuada para los hijos de la supuesta raza superior.

Ha habido algunos estudiosos que han dado nombre y apellidos a la sociedad esotérica que era la cabeza de las SS y el Partido Nazi y han demostrado que el hecho extraño de que la verdadera organización de masas del partido, que eran las SA y disponían de una estructura paramilitar que agrupaba a más de un millón de activistas uniformados, fuera desmantelada de la noche a la mañana, por medio del asesinato de sus jefes emblemáticos, lo cual resulta inexplicable si no se sostiene en una acción, organizada de manera meticulosa incluso en el plano de los ritos religiosos que dan lugar a la ayuda sobrenatural, por parte de la sociedad secreta que agrupaba al colectivo reducido de individuos que tenían el poder real y del que Hitler era el líder formal aunque había un cerebro rector que no precisaba de la visibilidad y también ha sido detectado por alguno de los estudiosos más meticuloso que los demás.

Ha habido otros estudiosos que han descubierto una sociedad secreta, de matriz igualmente religiosa, en la cabeza del partido militarista japonés y han aventurado que tenía la sede en un monasterio clásico de aquel país. En este caso los estudiosos no han dado nombre y apellido a la sociedad secreta o quizás lo han hecho pero este detalle no es conocido por el autor de este texto.

Al parecer no ha habido ningún historiador serio que haya estudiado a la posible sociedad secreta, implantada en la Gran Bretaña y los Estados Unidos, que se llevó el gato al agua por medio de la manipulación de las sociedades esotéricas de los alemanes y los japoneses y logró el objetivo de constituir el complejo científico, industrial y militar que se convertiría en el auténtico gobierno del llamado pomposamente “Mundo Libre”.

En la publicación de hoy trataremos de demostrar que la tesis del maestro de Bernard Mong Tse puede ajustarse a la verdad. Lo haremos por el único camino que podría dar lugar a tesis doctorales serias en la medida que discurre por un campo que tiene suficiente visibilidad: nos referimos al campo de la economía.

Es sabido que un año antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, e inmediatamente después del desembarco aliado en Normandía, se celebró una Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas con el propósito de decidir cual sería el orden económico que regiría en el mundo una vez hubiera acabado la guerra con la capitulación incondicional de Alemania y el Japón.

Las personas que se preocupan de tener información, acerca de las cosas más importantes que han sucedido en el mundo, saben que la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas se celebró en la localidad norteamericana de Breton Woods y reunió los delegados de cuarenta y cuatro naciones soberanas que no pudieron ser más porque, en aquella época, la mayoría de países de Asia y África todavía eran colonias europeas.

Las personas de las que estamos hablando saben que la conferencia aprobó un patrón monetario que se sustentaría en el dólar cuyo valor se mantendría unido al valor del oro a razón de treinta y cinco dólares por onza de oro. Estas personas también saben que la conferencia creó el Fondo Monetario Internacional y el primero de los bancos multilaterales que fue el Banco Mundial.

Han sido bastantes los historiadores que han divulgado el debate que hubo en la conferencia entre los delegados que se dejaron convencer por la tesis del jefe de la delegación británica que defendió la creación de una moneda internacional sostenida por la cesta de las divisas más fuertes y el jefe de la delegación de los Estados Unidos que argumentó que la moneda internacional sólo podía ser el dólar respaldado por la economía más fuerte del planeta en el momento que también era la artífice principal de la victoria de los ejércitos aliados sobre el Nazismo y el Militarismo Japonés.

No tenemos más remedio que subir el listón de la reflexión y tratar de poner sobre la mesa el tema verdadero que no se llegó a discutir en la Conferencia de Bretón Woods por la única razón de que los protagonistas de la misma ya habían sido convencidos del mismo antes de iniciarse las reuniones. Nos referimos al carácter del fondo dinerario que debía cumplir la función de ordenar el sistema monetario y el sistema financiero del mundo entero.

Son muy pocas las personas que saben que en las reuniones preparatorias de la conferencia de la que estamos hablando, que celebraron un grupo de expertos con los políticos designados para formar la delegación de los Estados Unidos en el evento, surgió la propuesta de crear un fondo dinerario de carácter público y universal, que tuviera la magnitud suficiente para sostener el mango de la sartén del capital frente a cualquier situación que pudiera aparecer en cualquier lugar del mundo.

El concepto del fondo dinerario público y universal se sostenía en un argumento muy sencillo que decía que en el momento que estaba a punto de formarse una economía de ámbito mundial, por medio de la liberación del comercio y la inversión, sucedería que si no existía un fondo dinerario público y universal, que controlara el margo de la sartén del capital, ésta sería controlada por una agrupación informal de los hombres más ricos del mundo.

El fondo dinerario público y universal no se hubiera alimentado de cuotas pagadas por los estados, por medio de sus presupuestos, sino de inversiones de los titulares de patrimonios financieros superiores a una determinada cifra que habrían tenido el deber de tener una pequeña parte de sus activos en bonos del fondo retribuidos por medio de un interés muy bajo. Ello habría sido posible por medio de una directriz de las Naciones Unidas que todos los países hubieran tenido el deber de convertir en ley propia lo cual habría permitido acotar el tema, sumamente injusto, de los paraísos fiscales.

El concepto del fondo dinerario público y universal, que se sostenía en argumentos de sentido común que puede comprender cualquier persona que no haya estudiado economía, no resultó convincente a las personas que tomaron las decisiones previas a la conferencia hasta el punto que no fue ni siquiera mencionado en las sesiones que aprobaron la creación del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, lo cual constituye una paradoja que tiene muy difícil explicación y hace pensar en la existencia de una autoridad informal con la que ninguna persona cabal se atreve a tener un conflicto.

Es asombroso que en el momento de la historia de la humanidad en que hubo la posibilidad de crear un fondo de dimensión mundial que no se habría alimentado de cuotas de los estados, que echarían mano de un dinero que provendrían forzosamente de impuestos o préstamos, sino que lo habría hecho por medio de la inversión forzosa de los más ricos de todas partes, se optara por un modelo que contravenía todos los principios del pensamiento liberal acerca de los impuestos y la deuda pública.

Cuando se explica esta historia a un economista de mente dormida, que escribe artículos en revistas de su sector, pone cara de sapo, pero cuando se explica a un profesional veterano, que tiene la mente un poco despierta porque se ha enterado de algunas cosas singulares a lo largo de su carrera, en calidad de directivo de la banca, funcionario encargado de la administración de las finanzas públicas o académico eminente que se ha sentado en consejos de administración de compañías que cotizan en los mercados de valores, sucede que el profesional veterano abre mucho los ojos y reconoce que lo que acaba de escuchar es el tema más interesante que ha tenido la oportunidad de conocer a lo largo de su vida profesional.

La opción estratégica de alimentar el Fondo Monetario Internacional y los bancos multilaterales con dinero que proviene de los impuestos y la deuda pública, en vez de hacerlo con dinero que provendría de la inversión razonable de los más ricos de la pirámide, ha permitido crear un par de Cuernos del Diablo de extrema potencia. El primer cuerno han sido las formaciones políticas de matriz conservadora y liberal que se han ocupado de reducir impuestos y contener el déficit público. El segundo cuerno han sido las formaciones políticas de matriz socialista y populista que se han ocupado de hacer lo contrario. Este juego ha mantenido en pie los debates que han dado sentido a la economía y la política a lo largo de setenta y tanto años. La dinámica infernal de los Cuernos del Diablo, que se retroalimentan entre ellos de maravilla, ha alcanzado una potencia tan grande que ha ocluido cualquier propuesta alternativa que pudiera sostenerse en el sentido común.

Este juego ha dado de comer a miles de profesionales que han dado cursos en las facultades de economía y han escrito artículos en revistas especializadas, pero ha tenido como resultado el hecho de que una parte relevante de los chicos y las chicas, hijos del mundo global, que consiguen un diploma en una escuela profesional, una escuela técnica superior o una facultad universitaria, no tengan la posibilidad de conseguir un empleo digno, de acuerdo con las cosas que han estudiado, lo cual da lugar a la mayor injusticia de todas las que presiden el mundo del segundo decenio del Siglo XXI.

Mientras tanto ha sucedido que los créditos de ayuda al desarrollo han alimentado la corrupción y el despilfarro hasta el punto de haber llegado a situaciones tan deplorables como es la de contemplar a los políticos, de los países afectados por esta lacra, que cada vez son personajes más ignorantes, más embusteros y más deshonestos.

La posibilidad de ordenar la economía mundial por medio de un fondo dinerario público y universal, que tuviera la magnitud suficiente para hacer frente a cualquier contingencia, en cualquier lugar, sigue siendo factible pasados setenta y cinco años de la Conferencia de Bretón Woods. Debemos pensar en un fondo vigilado atentamente por los inversores forzados y gestionado por profesionales veteranos que hubieran demostrado ser incorruptibles por la razón de que inspiraran su conducta en el modelo de los Caballeros Templarios que fueron los inventores del concepto del capital en el Siglo XIII.

Los hombres y mujeres que han desarrollado su carrera profesional en puestos de gran responsabilidad hasta el punto de saber alguna cosa del misterioso entramado de las fiducias que están en el origen de los patrimonios financieros que rigen sobre los demás, y sospechan que el entramado permanece controlado férreamente por las sociedades secretas, se encogen de hombros cuando escuchan esta propuesta pero no la descalifican porque saben muy bien que, desde un punto de vista técnico, es factible y además tiene una gran potencia liberadora en la medida que contempla un modelo en el que los sacrificios no se piden sólo a las clases trabajadoras y las clases medias productivas sino que se añade a los mismos nada menos que a los más ricos de la pirámide.

En los libros de Bernard Mong Tse se desmenuza un programa muy serio que se sustentaría en un pacto social, a escala del mundo entero, que tendría como elemento estructural la creación del fondo dinerario público y universal gestionado por profesionales veteranos que hubieran demostrado ser incorruptibles en calidad de altos directivos de la banca o administradores de las finanzas públicas. Por razones obvias este programa no puede ser resumido en este texto pero irán apareciendo destellos del mismo en futuras publicaciones del Laberinto de la Verdad.

Add Comment