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La infravalorada relación entre riqueza material y riqueza espiritual

La infravalorada relación entre riqueza material y riqueza espiritual

Las personas que gozan de una mente despierta, y se mantienen cuerdos, tienen la sensación de que el mundo es el escenario de un teatro donde los seres humanos, que hacen alguna cosa relevante, no son otra cosa más que títeres movidos por hilos invisibles que nadie sabe quien maneja.Este juicio, que parece muy arriesgado, merece ser visto con la máxima atención cuando se contemplan, en la pantalla del televisor, nada menos que a los mandatarios de los países más importantes del mundo empezando por el presidente de los Estados Unidos.

Es cierto que hay una mayoría de hombres y mujeres que responden al calificativo de títeres movidos por hilos invisibles que cuelgan de los distintos cuernos del Diablo que se retroalimentan entre ellos, pero también es cierto que hay una minoría de seres humanos que escapan a esta clasificación.

Las publicaciones que aparecen en la página de “EL Laberinto de la Verdad” van dirigidas a los hombres y las mujeres que tienen la mente más o menos despierta y se resisten a permanecer atrapados por cualquiera de los cuernos del Diablo con los que permanecen identificados la mayoría de sus semejantes.

Es conveniente desarrollar ejemplos que permitan comprender la dinámica de las Leyes Cósmicas de la Correspondencia y la Armonía de acuerdo con las acciones que proceden del Centro Conciente del lado de la Luz y el Centro Consciente del lado de la Oscuridad de la energía que ambos son ajenos al mundo terrenal. Debemos recordar que estos conceptos clave del conocimiento humano fueron descubiertos por las escuelas sagradas en tiempos inmemoriales y ha llegado el momento en que deben ser divulgadas por el hecho de que hay una minoría relevante de habitantes de la Tierra que pueden comprenderlos.

La publicación de hoy ha elegido el ámbito de los negocios con objeto de hallar ejemplos que permitan comprender que, detrás de todas las cosas que suceden en el mundo que tenemos a la vista, existen otras cosas que las condicionan sin remedio.

Alguien puede pensar que el mundo de los negocios está reñido con el mundo de la espiritualidad. Las cosas son justo al revés. Conviene recordar que la escuela antiquísima de La Cábala elegía a los discípulos de entre los artesanos, los comerciantes y los profesionales liberales de la época que eran los médicos y los farmacéuticos, mientras proclamaba que una persona que no conoce la experiencia de hacer crecer la riqueza material no puede ni siquiera iniciar el camino que tiene el objeto de aprender a hacer crecer la riqueza espiritual.

Hay maestros espirituales que no estarán de acuerdo con esta antigua enseñanza de La Cábala, pero sucede que son hombres y mujeres que no poseen una experiencia real acerca de ningún tema relevante y en consecuencia, todavía tienen la mente muy dormida incluso en el caso de que se consideren seres iluminados.

Los negocios, de todos los tipos, se suelen sostener en cuatro experiencias de la humanidad que son más importantes que otras en la medida que son las que han ayudado a muchos hombres y mujeres a despertar del estado del sueño psíquico y por esta razón, han permitido crear una cultura dotada de gran solidez en todas las civilizaciones. Estas cuatro experiencias son el impulso creativo, el trabajo infatigable, el aprendizaje constante y el ejercicio del riesgo responsable.

Hay que explicar que las experiencias que se desarrollan en torno de los conceptos del impulso creativo, el trabajo infatigable, el aprendizaje constante y el riesgo responsable, están en el origen de todos los procesos de creación de riqueza y creación de cultura. Lo cierto es que estas cuatro experiencias permiten conectar con una fuerza cósmica que tiene carácter luminoso y ha jugado un papel determinante en la historia de todas las civilizaciones aunque hayan sido muy pocos los profesionales de la historiografía que lo hayan comprendido.

Los libros de historia acostumbran a describir las cosas que sucedieron por causa de acciones que hicieron los hombres que conquistaron el poder y mantuvieron en sus manos el poder a lo largo de más o menos años. Pero lo cierto es que, antes de la experiencia del poder, hubo la experiencia de la creatividad, el trabajo, el aprendizaje y el ejercicio del riesgo y sólo cuando estas experiencias estuvieron consolidadas, se desarrolló la experiencia del poder tal como la entienden los profesionales de la historiografía.

Hay que explicar, en este momento, que las experiencias de la creatividad, el trabajo, el aprendizaje y el ejercicio del riesgo se sostienen en la energía primordial que fluye sin cesar del Cielo a la Tierra y de la Tierra al Cielo. En cambio la experiencia del poder se sostiene en la energía que ha sido invertida por medio de una acción consciente que se sustenta en un sentimiento negativo que, por lo general, es la envidia que despierta la creación de riqueza, pero puede ser otro sentimiento más sofisticado.

Los emprendedores de negocios deben aprender el arte de armonizar la labor de abrir caminos con la labor de aunar las voluntades de sus colaboradores asalariados que pueden tener perfiles psicológicos muy distintos. Esta última labor acostumbra a ser la más difícil de todas y muestra que siempre existe algún misterio que resulta incomprensible y tanto puede cumplir una función positiva como negativa.

Existe un gran número de negocios que se han desarrollado, a lo largo de muchos años, a través de las experiencias del impulso creativo, el trabajo infatigable, el aprendizaje constante y el riesgo responsable y han sido capaces de crear más o menos riqueza que ha sido distribuida de una forma, más o menos justa, entre los titulares del negocio, los empleados y los proveedores del mismo. Todos estos negocios han atravesado vicisitudes diversas a lo largo de su historia. Ha llegado el momento de reflexionar acerca de las vicisitudes que afectan a los negocios de todos los tipos y han sido contempladas por muchísimos hombres y mujeres que tenían la mente un poco más despierta que el resto de sus semejantes.

Los protagonistas de los libros de Bernard Mong Tse son profesionales, de ambos géneros, que gozan de una mente despierta y una experiencia importante en ámbitos clave, que son muy distintos entre ellos, pero tienen la peculiaridad de que sólo pueden ser ejercidos, de manera responsable, por una persona que posee una mente mínimamente despierta. Ejemplos de estos ámbitos son la investigación científica, la intermediación financiera, la psiquiatría clínica y la inteligencia policial. Por encima de todos los ámbitos de estos tipos está el de los titulares y los ejecutivos clave de compañías más o menos importantes.

Los libros de Bernard Mong desmenuzan, por medio del relato novelado, multitud de temas que viven los profesionales de todos los tipos que no tienen más remedio que tener la mente despierta para ser eficientes en sus cometidos. Un número importante de los capítulos de la serie de quince libros describen las reuniones del equipo ejecutivo de una compañía que pasa de ser pequeña a ser grande a lo largo de los años que ocupa el relato novelado. Por medio de esta serie de reuniones se examinan todos los temas significativos que afectan a una compañía que vive un proceso de expansión y siempre se hace desde la perspectiva de la mente despierta.

A veces sucede que aparece en la pantalla del televisor un señor que, sobre el papel, es el primer ejecutivo de una corporación importante, pero sucede que tanto la expresión de su rostro como las cosas que explica muestran que se siente importante por su cargo, o su posición social, lo cual indica que tiene la mente muy dormida. Es obvio que este señor no es el verdadero responsable de la corporación y hay otro señor que ejerce esta función. Este segundo señor quizás no tiene ninguna visibilidad y ni siquiera dispone de un despacho en la sede de la entidad.

Los hombres y las mujeres que son titulares de un negocio, por modesto que sea, están obligados a tener la mente mínimamente despierta y, cuando no se da esta condición, el negocio no tiene ninguna posibilidad de funcionar bien en el medio plazo y sobre todo en el largo plazo que incluye sacudidas imprevisibles.

Los hombres y las mujeres que son titulares de un negocio, que ha alcanzado una cierta dimensión, están obligados a tener la mente lo suficiente despierta por lo menos hasta el punto de ser capaces de tomar la decisión consciente de elegir, entre un lado o el otro de la energía, lo cual no es una cosa sencilla ni puede hacerse de un día para otro.

Debemos recordar, en este momento, que la elección del lado de la luz se lleva a cabo por medio de proseguir la cultura del servicio al prójimo mientras la elección del lado de la oscuridad se lleva a cabo por medio de descubrir las ventajas que tiene el dominio y la manipulación del prójimo.

Los políticos, los intelectuales, los periodistas y los clérigos pueden permitirse el lujo de tener la mente dormida y ejercer de títeres movidos por hilos invisibles que cuelgan de algún cuerno del Diablo, pero los responsables de una compañía importante no tienen más remedio que elegir entre arrimarse al lado oscuro de la energía o convertirse en guerreros del lado de la luz.

Hay emprendedores de negocios que tienen escrito en el destino desarrollar la experiencia de hallar un punto de equilibrio entre los dos lados de la energía y mantenerse en él en medio de todas las vicisitudes que son propias del oficio. Los semejantes que tienen el privilegio de vivir una experiencia de este tipo no tienen más remedio de desarrollar la psicología del guerrero del lado de la luz.

A lo largo de los últimos decenios del Siglo XX los guerreros del lado de la luz, que se mantenían al frente de corporaciones o compañías importantes, se fueron reduciendo de forma dramática hasta el punto de constituir una especie en peligro de extinción. Este hecho, que quizás no tiene precedentes en la historia de la humanidad, constituye la expresión más clara del predominio opresivo del lado de la oscuridad en la sociedad global del Siglo XXI.

El predominio opresivo del lado de la oscuridad en el mundo de los negocios da mucho que pensar a los hombres y las mujeres que tienen la mente despierta hasta el punto de que llegan a la conclusión que hay alguien que tiene mucho poder y ha ido demasiado lejos en el uso del mismo.

Debemos reflexionar acerca de los jóvenes, de ambos géneros, que están en el filo de los cuarenta años y han construido currículos profesionales impecables que incluyen post grados en las mejores escuelas de negocios. Es sabido que una parte significativa de estos jóvenes renuncian a seguir su carrera profesional en una corporación importante y prefieren ganarse la vida en una actividad más sencilla pero que les permita mantenerse entroncados en la cultura de las cuatro experiencias luminosas de la humanidad que son el ejercicio del impulso creativo, el trabajo infatigable, el aprendizaje constante y el ejercicio del riesgo responsable.

Los profesionales que tienen la mente despierta y toman unas decisiones meditadas, que afectan al nivel de vida de su familia, contemplan el mundo de las corporaciones y las grandes compañías desde las páginas de una revista especializada y llegan a la conclusión de que las cosas que suceden en la cúpula de la sociedad global del Siglo XXI no tiene ninguna solución, de matriz luminosa, a menos que haya un cambio, de grandes proporciones, que debería afectar a todos los países del mundo.

Las personas que llegan a esta conclusión seguramente desconocen la existencia de las Leyes Cósmicas de la Correspondencia y la Armonía que fueron descubiertas por la Escuela Sagrada de China en épocas remotas. Estas personas deben saber que cuando una situación humana permanece viciada hasta el punto de que todas las oscilaciones de la Ley Cósmica de la Correspondencia favorecen, de forma inevitable, al lado de la oscuridad de la energía, sólo cabe una posibilidad que es armarse de paciencia y confiar en que se desencadene la Ley Cósmica de la Armonía que traerá consigo la recuperación del equilibrio entre el lado de la luz (Yang) y el lado de la oscuridad (Yin).

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